Hace poco caminaba por la cuidad, sin rumbo fijo… supuestamente iría con
una amiga pero había cancelado en el último momento. A causa de esto
estaba decidida a regresar a casa pero “¿Para qué? Mamá y Papá no están
en casa y Hermano está enojado conmigo.” Decidí sentarme en una banca
del parque a observar aquel bello panorama.
Las personas pasaban con
gran velocidad, fue justo allí donde me di cuenta de algo que me
sorprendió demasiado. El ser humano, es extremadamente maravilloso,
podemos enamorar con una sola palabra, agradar con una simple sonrisa,
confiar con una firme mirada y amar con un gentil movimiento pero
después de algunos momentos mi admiración acabo… Recordé que también
podemos odiar con una palabra, disgustar con una sonrisa, mentir con
una mirada y herir con un movimiento.
¿Qué somos nosotros? ¿Qué
hacemos aquí? ¿Hacia dónde vamos? Preguntas, preguntas y más preguntas,
mi pobre cerebro saturado de todas ellas decidió olvidar todo, pero la
verdad es que no lo consiguió. Aquellas preguntas jamás me las había
hecho, ni siquiera se habían hecho presentes en mí. Es sorprendente todo
lo que podemos apreciar cuando nos tomamos un segundo para ver a
nuestro alrededor.
Aquel día fue algo que me enseño a apreciar todo
lo que tengo, sonara extraño pero así fue. Pude ver como poco a poco el
sol se escondía y las luces se encendían, es algo tan cotidiano que no
hacemos caso a esto… Es por eso que estaba sorprendida, en esos momentos
me sentía tan estúpida “¿Cómo es que nunca lo pude ver?” Jamás había
puesto tanta atención a una sola cosa.
Las personas seguían pasando
con prisa, parecía que en serio llegarían tarde a un lugar, muchas de
ellas chocaban y ni siquiera se disculpaban. Tal vez, solo tal vez si
las personas pudieran apreciar lo que está alrededor el mundo sería
distinto. Eso si seria de admirarse.
Es difícil admirar a alguien que
odia a sus semejantes, alguien que inicia conflictos por cosas que no
valen la pena, alguien que es egoísta hasta consigo mismo… Los seres
humanos somos eso, algunas veces pienso que no somos más que un error.
¡Un gran error!
Pero es solo la pobre opinión de alguien, un
pensamiento de una niña, una niña que no sabe nada acerca de vivir,
alguien que apenas da sus primeros pasos en este mundo. Solo es mi
pensamiento.